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lunes, 1 de junio de 2026

A 253 años de la fundación, Concepción sigue creciendo

Al cumplirse 253 años de su fundación en 1773, Concepción se erige como una de las ciudades más importantes y con mayor identidad del Paraguay. Nació como Villa Real de la Concepción, fue creada para proteger el territorio de avances extranjeros y organizar el control de la vasta región norteña.



Desde su origen como puesto militar, su historia ha estado ligada al destino mismo de la nación, evolucionando hasta convertirse en el centro económico, administrativo y cultural de todo el norte del país.

Su recorrido ha sido de transformación y resistencia, fundada en el año 1773, alcanzó gran protagonismo durante los gobiernos de Rodríguez de Francia y los López, cuando su puerto y su producción agropecuaria, forestal y ganadera impulsaron la economía nacional. 


Sufrió duramente los estragos de la Guerra de la Triple Alianza, pero como en toda su historia, se reconstruyó y siguió creciendo. En 1945, alcanzó oficialmente el rango de ciudad, reconociendo así su desarrollo y jerarquía.

Hoy, a los 253 años de su nacimiento, Concepción es mucho más que una ciudad histórica: es el símbolo del carácter del norte paraguayo. Su gente, heredera de una mezcla de culturas y tradiciones donde conviven el guaraní y el español, mantiene vivo el orgullo de su tierra. 

Sigue siendo un punto estratégico de conexión con Brasil y el Chaco, motor productivo y guardiana de una historia que refleja la fortaleza, el trabajo y la capacidad de superación que definen al pueblo paraguayo. Celebrar este aniversario es honrar su pasado, valorar su presente y proyectar su futuro como una tierra que no deja de crecer.

Narración Histórica: Fundación de la Villa Real de Concepción

En medio del siglo XVIII, en el norte de la colonia española en América, en Paraguay, se vivían tiempos de incertidumbre y transformación.

La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, ordenada por el rey Carlos III, dejó un vacío profundo en las misiones y reducciones guaraníes, debilitando la estructura religiosa y social que durante décadas había sostenido la frontera. A esta situación se sumaba la creciente presión de los portugueses desde la Capitanía de Mato Grosso, que avanzaban sobre territorios disputados, desafiando la soberanía española en la región del Alto Paraguay.

Ante este escenario, el Cabildo de Asunción autorizó en 1773 una expedición clave: bajo el mando del gobernador Agustín Fernando de Pinedo, se organizaría la fundación de una nueva villa que sirviera como bastión defensivo y núcleo de población estable.

La elección del sitio no fue casual. A orillas del majestuoso río Paraguay, entre los ríos Ypané y Aquidabán, se hallaba un puerto natural protegido, rodeado de tierras fértiles, abundante madera y acceso fluvial estratégico. Allí se asentaría la futura Villa Real de Nuestra Señora de la Concepción de Costa Arriba.

El objetivo era claro: establecer una presencia militar permanente que contuviera los avances lusitanos y organizara la defensa frente a los pueblos indígenas no reducidos. Los primeros pobladores fueron milicianos, criollos y españoles, muchos de ellos acompañados por sus familias, que recibieron tierras como recompensa por su servicio y compromiso con la corona.

La expedición partió de Asunción el 27 de abril de 1773. Tras semanas de travesía por caminos difíciles y selvas densas, llegaron al sitio elegido. El acto fundacional se realizó con solemnidad: se celebró una misa oficiada por frailes franciscanos, se bendijo el terreno y se izó el estandarte real de España, marcando oficialmente el nacimiento de la villa. Desde ese momento, los nuevos habitantes comenzaron a levantar chozas, organizar un mercado rudimentario y construir fortines para la defensa del asentamiento.

La Villa Real de Concepción nació con un marcado carácter militar. Su economía inicial se sostuvo en el intercambio de tabaco, yerba mate, ganado y productos agrícolas, aprovechando los recursos naturales de la región. La estructura social se consolidó rápidamente mediante el reparto de tierras a los milicianos y sus familias, creando una base de propietarios que daría forma al desarrollo político y económico de la zona en las décadas siguientes. Así comenzó la historia de Concepción: con fe, esfuerzo y visión estratégica, en el corazón del Paraguay colonial,

lunes, 26 de junio de 2023

Concepción, una ciudad hermosa sin edificios

Aunque fuí para otras actividades, tuve la suerte de poder caminar por las calles de esta señorial ciudad, de la mano de una persona que conoce todos sus rincones y su historia. 


No fue la primera vez que estuve allí, pero por esas cosas de la vida, durante esta corta visita miré a esta histórica ciudad con otros ojos, con otros cristales, y tal vez un poco asustada y casi avergonzada de los paisajes asuncenos, cada vez más dominados por sus destrozadas calles, sus baches y sus basuras, pude apreciar a cabalidad el encanto de un territorio con casas señoriales y calles adoquinadas, ordenadas, y sin ningún edificio que pueda tapar la luz del sol.

La antigua Villarreal de Concepción, fundada en la época colonial, en el año 1773, mantiene hasta hoy la belleza de las construcciones arquitectónicas de finales del siglo XVIII, del siglo XIX y principios del siglo XX, casas saludables, con salones aireados con sus grandes balcones y ventanales, plenos de luz. Sin embargo, en ciertos momentos se tiene la impresión de estar en una ciudad sitiada, con la visible presencia de hombres vestidos de militar en los lugares públicos, aun así, se respira un aire sano, agradable, con las brisas del río Paraguay y el agua que fluye sin parar, con ese rítmico movimiento propio de la vida misma. Esa vida que los concepcioneros deben apreciar y cuidar, junto con tantos dolores sufridos con los repetidos secuestros.

La realidad muestra que no todo es paraíso, ciertamente en una visita a la galería de hombres y mujeres ilustres, en el salón que fuera de la residencia de la Sra. Julia Miranda Cueto, pudimos contemplar el retrato de un hombre con rostro calmado, la mirada profunda y el semblante inconfundible de persona decente, el señor Oscar Denis, y al instante no pudimos dejar de recordar a Edelio, al señor Urbieta y todas las demás personas de bien que han sido atrapadas como víctimas de la violencia del autodenominado EPP, y cuyo destino permanece aún oculto. Es el reflejo del rostro amargo de la ciudad amenazando opacar su belleza, y explicando la presencia de tantos militares armados que producen una sensación de asombro, impotencia y tristeza.

Como cualquier lugar, seguramente tiene sus problemas, tal vez pudiera también haber disconformidades y quejas, pero en general, se siente, se vive la protección del medioambiente y la dignidad de su ciudadanía. Y así, aun con sus tragedias y contradicciones, Concepción está erguida, una ciudad con historia, donde pudimos tocar con nuestras manos la planta de una palmera, cultivada por las propias manos del Mariscal Estigarribia, quien desde el fragor de sus combates, la trajo del Chaco a su hogar, y que hoy la tenemos crecida en su normal altura, recordando la fuerza de un guerrero con sensibilidad hacia lo que nos provee la madre naturaleza.


Caminando por sus calles se siente el cuidado de este lugar del norte, el cariño y la prolijidad de la gente que lo habita, se percibe el afán de protección del medioambiente, asegurado por medidas de prevención de los servicios públicos que hacen que la ciudad se vea limpia y saludable, se respira limpieza, un aire de dignidad y cierta espiritualidad en el ambiente. Concepción, llamada ciudad de la libertad, es en realidad, muy especial.

Vale la pena reflexionar sobre la sensación de tranquilidad y bienestar que se siente ante una ciudad limpia, ordenada, con calles adoquinadas, sin raudales, bien iluminada al anochecer, donde se respira un ambiente saludable que por cierto no se debe a la casualidad. Allí se puede ver el trabajo responsable de la ciudadanía y las autoridades municipales, se puede ver un trabajo conjunto de prolijidad en el manejo del bien común y de un amor al territorio, ofreciendo un ambiente cálido, digno de todo ser humano. Hay mucho que aprender de la bella ciudad de Concepción y de los ciudadanos concepcioneros, y ojalá que ninguna iniciativa llamada “progreso” la destruya.

Escrita por Esther Prieto, Jurista, especialista en Derechos Humanos por la Universidad de Estraburgo, Francia
Publicado por El nacional

sábado, 30 de mayo de 2020

¿Dónde nació la Villa Real de Concepción?

Desde la fundación de la reducción “Nuestra Señora de Belén” en 1760 por el Padre José Sánchez Labrador, los mbayaes amenazaron constantemente con depredar dicha reducción y estancias aledañas. Ante dichos peligros, Fray Miguel Méndez Yofre solicitó al Cabildo de Asunción, entre 1768 y 1773, que se estableciera una población entre los ríos Ypané y Jejuí, y así contener el avance portugués y de las tribus que los hostilizaban. Esta información sobre el movimiento de los portugueses fue un toque de alerta, que logró acelerar la fundación de la Villa.

Agustín Fernando de Pinedo. Dibujo pintado a lápiz por Amado Alvarenga Araujo. Acervo del Museo Ex Cuartel de la Villa Real

Desde la fundación de la reducción “Nuestra Señora de Belén” en 1760 por el Padre José Sánchez Labrador, los mbayaes amenazaron constantemente con depredar dicha reducción y estancias aledañas. Ante dichos peligros, Fray Miguel Méndez Yofre solicitó al Cabildo de Asunción, entre 1768 y 1773, que se estableciera una población entre los ríos Ypané y Jejuí, y así contener el avance portugués y de las tribus que los hostilizaban. Esta información sobre el movimiento de los portugueses fue un toque de alerta, que logró acelerar la fundación de la Villa.

El 4 de marzo de 1773, conforme a las “Ordenanzas de Población” de 1572, el Cabildo, previa aprobación del rey Carlos III, acordó conceder los auxilios y reconoció la utilidad de establecer una Villa en la costa arriba. El gobernador Agustín Fernando de Pinedo y el Cabildo tuvieron en esta ocasión su primera disputa: La ubicación de la futura población. La visión geopolítica del gobernador se extendía mucho más que los mezquinos intereses de los cabildantes, puesto que su intención era fundar la Villa hacia el paraje de Itá Pucú (cerro Pan de Azúcar – hoy Mato Grosso), donde estaba ubicada una de las reducciones del Fray Méndez y así proteger la mayor extensión de tierra en beneficio de la Provincia del Paraguay.

Dónde nació la Villa Real de Concepción? | Correo Semanal

Pero esta opinión no fue compartida por el cuerpo capitular que, basándose en dificultades para prestar auxilios desde Asunción, acordó que la nueva fundación no debía de distar muchas leguas de la reducción de Belén. La decisión del Cabildo respondía a los intereses particulares de poderosos estancieros que tenían propiedades en la zona.La expedición

El 3 de mayo de 1773, al mando del gobernador, partieron dos grupos camino la norte. Uno de ellos, compuesto de cuatro barcos, subió por el río Paraguay transportando al gobernador, sus oficiales, los peones e indios de los pueblos reclutados para el efecto; el otro, formado por cien hombres al mando del cabo mayor Antonio de Vera y Aragón, se dirigió por tierra conduciendo el ganado y la caballada, donados por los vecinos de Asunción. El punto de encuentro era la boca del río Ypané. Cuando el gobernador llegó al mismo, fiel a su idea inicial, prosiguió la navegación con la intención de llegar a las cercanías de Coimbra y Albuquerque, pero parte de la oficialidad le recordó lo dispuesto por el Cabildo. Esto lo obligó a retroceder hasta donde debía encontrarse con Vera y Aragón.

Concepción Noticias, noticias de la perla del norte.: La Villa ...

El 20 de mayo de 1773, ambos contingentes se encontraron en el lugar preestablecido y procedieron a la elección del asiento de la nueva Villa por votación. El diputado del Cabildo Antonio Caballero y Añasco, el cabo mayor Antonio de Vera y Aragón, el comandante Juan José Gamarra, el capitán Enrique Coene, el capitán Reformado Pedro Castiñanes, el ayudante mayor de Milicias y Plaza Manuel García Barazabal, y el teniente Juan José Lescano, siguieron las instrucciones del Cabildo de “no distar muchas leguas del pueblo de Belén”, pero el gobernador insistió levantar el establecimiento tan al norte como fuese posible.

Vera y Aragón, conocedor de la zona, opinó que el terreno más apropiado para la fundación eran las orillas del río Ypané o en último caso la boca del río Aquidabán, que distaba como a 10 leguas del pueblo de Belén. La mayoría apoyó esta propuesta.El puerto de la ascensión

El gobernador, que vio desvanecer sus pretensiones por la mayoría, ordenó la búsqueda de un lugar apropiado para establecer un puerto. El designado para el efecto fue Castiñanes, quien informó “de un hermosísimo puerto, distante de éste lugar como a cuatro leguas”. Luego de las inspecciones del terreno, el diputado regidor determinó que “el lugar es adecuado para levantar la población con campos aptos para estancias, suficientes aguadas y abundantes montes de madera”.

El 25 de mayo de 1773, se iniciaron los trabajos de fundación, culminando el 31 del mismo mes, quedando “medidas” la nueva Villa, que se delineó sobre una extensión de cuatro cuadras cuadradas, marcándose la plaza y las calles de doce varas de ancho. Con ayuda del cacique Lorenzo y algunos mbayaes, se levantaron el fuerte, los primeros ranchos, el cuartel, la casa del comandante, la herrería y la iglesia; por último, se estableció la estancia de “Jesús María” para proveer de carne a los pobladores y una estanzuela con ranchos para la caballada, llamada “Retiro”. La Villa quedó establecida a ocho leguas de Belén.

El gobernador la denominó “Villa Real de Nuestra Señora de la Concepción de Costa Arriba”, en honor al rey, y aunque la superioridad le reprobó el nombre de “Villa Real”, los pobladores la conservaron por costumbre hasta los primeros días de la época independiente.El traslado de la Villa Real

Un año después de su fundación, los pobladores se quejaron de malos tratos por parte del comandante Manuel García Barazabal, que se sumaban a las incomodidades del lugar y al asedio de los mbayaes. Entonces, pidieron la remoción del citado oficial y el traslado de la Villa a un paraje más adecuado, sin embargo, el gobernador Pinedo denegó la petición considerando el alto costo de la fundación. Las constantes denuncias de los vecinos hicieron que el Cabildo de Asunción escribiera al rey el 29 de abril de 1777, quejándose de la conducta del gobernador y solicitando trasladar la Villa.

Años después, el monarca español autorizó la mudanza y, por decreto del Cabildo, del 26 de febrero de 1788, se ordenó la ejecución de esta. Para el efecto, el 19 de marzo del mismo año, llegó a la Villa Real el cabildante José Díaz de Bedoya, entregando el citado decreto al entonces comandante Antonio Ramos de la Vega. Este, el 9 de abril, comunicó al Cabildo y al gobernador Joaquín Alós del cumplimiento de dicha medida. El traslado se realizó quince años después de la fundación.

Así tenemos que Concepción fue fundada más al norte de donde hoy se encuentra. En el acta obrante en el Archivo Nacional dice “cuatro leguas del puerto de Belén…” y eso sería entre los lugares denominados “Itacurubí Cué” y “Retiro Irigoyen”, un poco más arriba, como a 10 kilómetros, pasando la desembocadura del arroyo Saladillo.

La tradición dicta que fue la “Plaza de la Libertad” el lugar donde Pinedo fundó la Villa. El libro “Un siglo de expansión colonizadora”, de la doctora Renée Ferrer, hace mención del traslado, lo que se comprueba con documentos del Archivo Nacional. Pinedo nunca pisó la actual ciudad, al momento de la mudanza, en 1788, él ya no era gobernador. Quizás en un futuro se puedan hacer trabajos arqueológicos en el enclave original, declararlo patrimonio distrital y erigir un monumento al fundador y a sus acompañantes.
Crónica

El 25 de mayo es el aniversario de Concepción. Un colaborador concepcionero relata los pormenores sobre los orígenes de la ciudad norteña.

lunes, 7 de octubre de 2019

“Concepción: opulencia, marginación y esperanza”

Como un resumen de la historia y las vivencias de los pobladores de Concepción del Paraguay se muestran unos videos en donde se relatan y muestras interesantes datos proveidos por el corresponsal.



La ciudad de Concepción hoy lucha por salir adelante, aunque aún con muchas dificultades. La caída de la dictadura en 1989 abrigó muchas esperanzas a los concepcioneros.

Los corresponsales de Telefuturo en Concepción emitieron tres materiales periodísticos que hacen relación a las décadas de la opulencia que vivió la ciudad. luego la prolongada marginación y la esperanza actual de su pueblo y autoridades.

Aquí puede ver un video a continuación: